Una nueva nota de la serie de la investigadora Carola Ochoa sobre los rugbiers víctimas del terrorismo de Estado. Eduardo Juan Walker, Jarito, periodista y militante montonero desaparecido el 17 de julio de 1976.
La tarde del 17 de julio de 1976, la cita cantada lo llevó hasta el Cine Moreno, en Avenida Corrientes 5050, de Caballito. Allí se proyectaría la película “Ultraje a la Inocencia”, protagonizada por Linda Blair. Enrique “Jarito” Walker llegó a la boletería y eligió una de las butacas del final. Se ubicó mirando hacia la entrada de la sala. Sabía que el Ejército lo buscaba pero no se movió de su asiento.
Después de unos segundos, los militares entraron a la sala y cerraron todas las salidas. Se detuvo la proyección del film en medio de la sorpresa de los espectadores, que veían asombrados como el grupo de tareas fuertemente armado subía las gradas.
Jarito previó su captura y trató de llegar hasta el escenario. Dijo su nombre, su oficio y su compromiso revolucionario: “¡Soy Enrique Walker, periodista y montonero!”. Lo gritó dos veces. Los militares lo alcanzaron y le propinaron culatazos, lo redujeron y ahí mismo lo encapucharon. Fue en ese momento que recordó los “Consejos para no ser secuestrado” y su voz potente detonó un “¡Llamen a los diarios, me están secuestrando!”.
Al fin, lo sacaron a la rastra y lo cargaron en una furgoneta Ford, blanca, chapa D-171622, que salió por Rivadavia, seguida por un Falcon metalizado.
Enrique Juan Walker, nacido el 23 de octubre de 1941. Su madre Edith de Walker, una mujer de gran cultura y directora del Colegio Bilingüe Chester, ubicado en Belgrano, fue una influencia decisiva por la prevalencia del conocimiento formal y la disciplina como base de su existencia y de su posterior elección del periodismo junto a su pasión por la Investigación.
Como periodista recorrió el mundo e hizo una impresionante cobertura como corresponsal de guerra en Vietnam. A esu madre, precisamente, le confesó una vez: “Mamá, después de la guerra de Vietnam soy otra persona”
Jarito cursó sus estudios en los selectos colegios Saint Andrews y Saint Peter’s.
Jugó rugby en las inferiores de Asociación Alumni y fue capitán del Club Pueyrredón de Benavidez, donde tuvo la oportunidad de conocer y contar como amigo al fundador del club, Angel Guastella, quien fue entrenador y Puma.
En La Leyenda del Puma salen retratados Jarito, el mítico Angel Guastella y Horacio Allona, compañero del Puey, y a quien le dedicó un presente del club al reconocer a Jarito como Mejor Jugador.
Comp periodista, Jarito se integró a Gente, de Editorial Atlántida, (fue secretario de Redacción hasta 1969). Trabajó en Semana Gráfica, de Editorial Abril y en 1971, a los 30 años, asumió como de director del semanario Nuevo Hombre, dondo publicaba los comunicados de las organizaciones armadas de izquuerda y sus acciones, a pesar de las represalias de las dictaduras de Ongania, Levingston y Lanusse. Las amenazas, el abandono de los anunciantes y el retaceo del papel por parte de los proveedores llevaron a la escasez de fondos. Se contactó con representantes del PRT- ERP y a principios de1972 decidió cambiar el formato con la compañía de Silvio Frondizi como director.
A mediados de 1972 llegó a la redacción de la revista Extra. Al año siguiente milita en la Tendencia Revolucionaria Peronista, convirtiéndose en secretario de prensa del Frente Justicialista de Liberación (FREJULI) y redactor de El Descamisado.
En la revista Gente
El 29 de julio de 1965, Editorial Atlántida sacó a la calle un semanario Gente y la Actualidad.
El Director editorial del semanario, Carlos Fontanarrosa, fue el encargado de probar a Enrique Walker. “Quedó seducido por ese muchacho entusiasta, leal, franco, curioso, dispuesto a aprender” y “lo adoptó como a su preferido”, según el relato de Laura Giussani.
Lo acompañaban a Jarito un tal Samuel Gelblung, Víctor Sueiro, José De Zer, y después se integró Alfredo Serra. Jarito fue secretario de Redacción junto a Eduardo Maschwitz.
El 23 de mayo de 1968 Gente y Canal 13 presentaron con buscado efecto rimbombante “La guerra con ojos argentinos”, referido a la Guerra de Vietnam, donde el Vietcong crecía en supremacía sobre un ejército estadounidense debilitado.
Jarito fue corresponsal allí y después del Mayo francés y el Cordobazo decidió renunciar a Gente y militar en el peronismo revolucionario (Montoneros) en el sector de Prensa. Fue el hombre necesario para generar contenidos de profunda calidad ya que contaba con experiencia y tenía una formación inusitada hasta ese momento en la militancia revolucionaria.
Un poema de Jarito
NOSOTROS CONVERSAREMOS
(Siete palabras a un joven poeta ruso).
De Enrique Walker
“Nosotros conversaremos, Vladimir,
Sin uniformes,
en las plazas del mundo.
Nosotros conversaremos, Vladimir,
aunque parezca ingenuo
Porque no ha sido vana la lluvia
de los años en nuestros corazones.
Nosotros conversaremos, Vladimir,
más allá de las lágrimas
Porque hemos sido atentos al horror
y carecemos de paz.
Nosotros conversaremos,
Encima del estruendo, Vladimir,
porque nuestras mujeres
que huelen como frutas y flores
nos abandonan dulcemente
cuando llega el otoño.
Nosotros conversaremos
encima del estruendo, Vladimir,
porque esas mismas mujeres
nos esperan en medio del verano
con sus cestas azules.
Nosotros conversaremos
aunque las computadoras estallen
como fósforos
y los fósforos enciendan bibliotecas
y las bibliotecas ardan hasta el cielo, Vladimir
Porque tuvimos una sed implacable junto al mar
Nosotros conversaremos, que lo entiendan, Vladimir
porque nuestro temblor,
ese quejido que nos duele en las alas
ese fuego que nunca comprendimos,
es una hazaña del tiempo,
implacable memoria.
Y aunque nos maten, Vladimir,
aunque tengamos que vivir y
morir.
Según las estaciones
y las latitudes,
aunque tengamos que hilar
nuestra cerveza
como niños.
Nuestra costumbre de arar todas las músicas
como avispas rabiosas,
tendemos jirones,
en ciudades en cuerpos
en amigos que parten
hacia sus propias decisiones
en medio de los cantos,
en medio de las balas,
en medio del olvido.
Aunque tengamos que resolver nuestra
cólera, Vladimir,
nuestras ternuras, Vladimir,
en frágiles papeles que difícilmente
congreguen, luego de tercas noches,
ese vasto paisaje de la piel
que vamos arrancando de fas manos inmóviles,
de las enredaderas,
de los cerrojos ciegos,
de las máscaras,
de las virtudes indiferentes
y los silencios intocables
que sólo albergan conversaciones diminutas
en sus débiles ojos.
Aunque tengamos que llorar a solas
envueltos en presagios,
incertidumbres que nos dejen exangües,
extraños, indefensos, absortos
como esponjas,
como espantapájaros que los demás
transplantan
escupen o acarician
aunque tengamos en frente de nosotros
la constelación del oso
o Venus que madruga por la barba
del cielo como una joven doncella.
Aunque rueden los ángeles
y cambien los desiertos
de hospedaje en la tierra.
Aunque se olviden de cantar
cuando los niños dibujan en el
aire su terrible alegría
Aunque nos maten, Vladimir,
singularmente,
nosotros conversaremos
en las plazas del mundo.”
Aparecido en una crónica que realizó Enrique Walker para Gente y la Actualidad sobre la vida en URSS.
21.11.1968
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